Pieza H
Jorge de Alvarado y su ejército se dirigen a Pochutla, tierra de los kaqchikeles, donde hay otro colorido mercado. Los kaqchikeles que sobreviven a la guerra no logran salvarse. Como castigo, Alvarado los persigue y los deja a merced de la voracidad de unos perros feroces.
Los aliados llegan a Panatacat o Atacat (Escuintla), donde se libra una cruenta batalla contra los pipiles. En conmemoración de los hombres que murieron en ella, los quauhquecholtecas celebran una danza ritual. Después los aliados regresan a Chimaltenango por el camino de Alotenango.